martes, 2 de abril de 2013

Cuándo decir no.

El tiempo es un bien de cambio como el dinero y como tal tiene un costo de oportunidad. Hay que saber medirlo y decir que no a lo que no nos sirve en ese momento.

Si hubiese tenido un blog cuando empecé con Ecoexist, hubiera escrito un artículo exactamente opuesto a este. Hubiese dicho que hay que decir que sí a todo. Hoy no puedo estar más agradecido de haber aprendrendido a decir que no.

Los emprendedores tenemos un componente emocional muy optimista y eso nos conduce a tener el sí fácil y, peor aún, a pensar que eso es algo bueno. Tampoco es que hay que decir que no a todo, de hecho, la clave de optar por si o por no está en la pregunta que se está haciendo. Suena obvio, lo sé. Pero en el campo de batalla uno tiende a actuar intuitivamente y la intuición emprendedora es de choque y empuje. Es conveniente desprogramarse y tener una visión más crítica (y honesta) de tu trabajo.

Hay dos situaciones donde conviene decir que no. Hacia dentro de tu empresa y hacia afuera.

Cuando tu emprendimiento está en sus primeras etapas. Sólo hay que concentrarse en lo que hace crecer a la empresa y eso es: Validar tu modelo de negocios (Cómo ingresa el dinero) y captar más clientes. Todo lo que no cumpla con esas premisas, puede y debe esperar. Es necesario crear una fanpage en Facebook? Es necesario tomar un empleado? Es necesario alquilar una oficina? Es necesario hacer publicidad en la tele? En fin, no significa que no hay que hacer cada una de estas cosas, pero si no sirven para hacer crecer a tu negocio en ese momento, son una forma de desperdicio y, con los recursos escasos que contás, pueden ponerle fecha de vencimiento a tu negocio.

Fuera de tu empresa se encuentra uno de los desafíos emocionales más grandes para el emprendedor: Abrir más empresas. Uf! Mientras estaba con mi empresa de bolsas ecológicas, estuve a punto de hacer: Una marca de ropa que vendiera remeras con estampas de tapas de discos, una web donde todos podamos votar las leyes que se debaten en el senado y congreso, un servicio de logística que pueda incorporarse a e-commerces como mercadolibre para reducir los costos de envío e infinitas cosas más! Menos mal que desistí rápido de todo esto. No está para nada mal tener más empresas, pero para comenzar una nueva, es mejor dejar acomodada la anterior o cerrarla si se demuestra que la cosa no anda. 

Hoy estoy abriendo una segunda empresa. Es una de tecnología y estamos desarrollando una aplicación para tablets que ayuda a los estudiantes a tomar y leer apuntes a estudiantes dentro del aula o mientras estudian. Tengo la idea hace más de un año y para llevarla adelante tuve que decir muchos "no". Principalmente no era el momento de ejecutarla porque en Ecoexist estaban pasando muchas cosas muy rápido y demandaban mi atención: Había incorporado un socio y para que el pudiera tomar la posta de la empresa teníamos que trabajar juntos mucho tiempo. Hoy por suerte mi socio está trabajando de manera maravillosa y es momento de poder dedicarle lo mejor de mi a este proyecto. También tuve que ser muy paciente a la hora de armar un equipo. 

Hay un último "no" que hay que saber decir y es el no a tu propia empresa. Debe ser difícil y por suerte nunca lo experimenté pero es importante saber decir basta. Escuché decir en Wayra, una aceleradora de negocios tecnológicos, que ellos no tomaban empresas con más de dos años porque creían que si el proyecto no andaba para esa época, era que no iba a andar nunca. Es una buena medida y la comparto en reglas generales. De todos modos creo que uno en su interior sabe si su empresa se convirtió en un zombie que no crece ni muere y cerrarla es un acto de honestidad muy valorable. Lo bueno de esto es que seguro en el camino se te ocurrieron miles de proyectos y vas a tener tiempo de desarrollar alguno de ellos y si aprendieron algo en el camino, seguro lo van a poder llevar adelante.

Muchas grandes empresas dijeron que no a grandes productos para poder seguir fortaleciendo sus empresas. Todavía sigo llorando porque cierran Google Reader, pero es una enseñanza más de que aún en las grandes empresas, estar enfocado es clave para la salud de las mismas.